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7 razones para el silencio en LinkedIn…

7 razones para el silencio en LinkedIn…

¿Lo oís? es el silencio… Y es que el silencio también puede llegar a dejar su huella. Incluso en algo tan tangible como una red social. ¿Porqué no en LinkedIn? Y es que nuestra actividad en esta red también puede tener lagunas de sonido. Lagunas sin nada que contar. Chiss, atención, es tiempo de silencio en LinkedIn…

Y es que debemos ser capaces de controlar esas ansias de estar interviniendo en LinkedIn (o en otras redes si fuera el caso). Y cuando hablamos de intervenir, debemos de verlo en su más amplio sentido. Tanto a través de nuestro contenido propio y que siempre esperamos que sea el pelotazo de viralidad que nos hará  ser «alguien» en LinkedIn. O bien si participamos en actividades de otros usuarios con las tres marías que ya todo el mundo debiera dominar en esta red: recomendar, comentar y compartir. Y si hemos llegado a ese autocontrol sabremos llegar a dominar nuestros «silencios» en esta red. ¿O acaso alguien nos ha dicho que tenemos que intervenir todos y cada uno de los días en LinkedIn? Tal vez debiéramos pensarlo un poco. Igual hasta nos está creando adicción el mundo azul…

Por si acaso estuviéramos algo enganchados (vamos en términos de drogadicción,  el «tener mono» de toda la vida) aquí van algunas razones para guardar silencio en LinkedIn. Os dejo siete por ser mi número favorito pero podrían ser más. Vamos al lío:

1.-Igual no tenemos contenido propio ese día, semana…

¿Pero quién nos hemos creído que somos para todos los días publicar algo medianamente coherente, profesional y de calidad en LinkedIn? Igual nuestro producto, servicio, empresa o nuestra propia experiencia profesional no da para todos los días lanzarse con una reflexión imaginativa, crear un vídeo chulo, hacer un pdf con una presentación currada, compartir y comentar una noticia super interesante, crear una infografía molona, etc…

No, señoras y señores, generar contenido propio todos los días (o muchos) no es sencillo. Este mismo post me está costando un tiempo de preparación, de definir su estructura y, finalmente de redacción. ¿Y todo para qué? Pues para soltarlo en LinkedIn y que tenga una vida efímera de dos días de visualizaciones como máximo y en lo más alto de popularidad (eso con suerte de viralidad, ojalá…). Y a otra cosa, mariposa.

Si tenéis esa fábrica de generación de contenido propio, enhorabuena. En caso contrario, bienvenidos al mundo de los mortales y a planear un buen lanzamiento de vuestro contenido acompañado de una mejor estrategia de publicaciones.

2.-Igual tenemos cuestiones personales o sobrevenidas

Una buena razón, diría que hasta la más potente. ¿O acaso no tenemos vida fuera de LinkedIn? Que levante la mano el que no y el que (más en este año) no ha tenido que pasar de su vida social en esta red (y supongo que en otras) en más de un día. Con los años nos acordaremos, ojalá, de haber pasado esta pandemia y contaremos lo que estamos pasando estos meses. Lo que igual no contamos con tanto detalle es cómo esta pandemia nos está cambiando nuestros hábitos y rutinas, incluidas las gestiones más triviales de usar redes como LinkedIn.

Yo mismo me encuentro con días en los que me he visto superado por circunstancias personales y, salvo preparación anterior con una programación de post en programas como Hootsuite, he dejado días sin publicar generando contenido, claro que sí. ¿Ha sucedido algo? pues creo que no, la verdad.

3.-Igual no es buena idea cubrir el «expediente»

Viene a enlazar con la primera de las razones de nuestro silencio. Y es que muchas veces pueden salirnos sudores fríos al ver un hueco en nuestro calendario sin haber hecho nada en nuestra actividad en LinkedIn. En ese caso, igual tenemos que contar hasta tres, tranquilizarnos y respirar profundo para no dejarnos llevar por la ansiedad de dar un like al primer post que se cruce en nuestra lectura, o hacer un comentario banal en el segundo post que leamos. Igual calmamos ese ansia interna de «haber hecho algo» en LinkedIn, pero tal vez no estamos aportando nada diferencial a nuestra actividad. Y lo más importante, nada diferencial para nuestra audiencia.

Me quedo con una reflexión que me hacía hace poco un usuario con una cantidad muy grande de contactos. Me comentaba que no solía hacer recomendaciones en posts a la ligera y que si recomendaba, siempre era porque posteriormente lo acompañaba con un comentario aduciendo razones de porqué le había agradado el post. Está claro que esta persona no tiene en su estrategia cubrir su expediente.

4.-Igual vale con leer publicaciones de otros e incluso, interactuar

No, no debemos pensar que somos el ombligo de esta red azul. Seguramente también aportemos valor entrando en publicaciones de otros usuarios y haciendo comentarios con sentido y que den un plus de calidad. O compartiendo publicaciones que nos interesen a nuestra red con una introducción de calidad.

Cuando analizo perfiles de otros usuarios me parece muy interesante ver usuarios que aportan con comentarios, compartiendo y que sus publicaciones son con una periodicidad establecida y con un formato chulo. Un ejemplo de formato de generación de contenido chulo y que no es para hacerlo todos los días son los artículos. Echad un vistazo a su formato y valorar esa opción para vuestra estrategia:

5.-Igual estamos más pendientes ese día de la trastienda de LinkedIn

La trastienda, la despensa, el backoffice de LinkedIn. Y es que ahí también hay vida. ¡Y qué vida!

Cuántos días me he pasado (y espero que muchos más) enviando invitaciones, contestando o enviando mensajes a contactos, haciendo búsquedas que me parecían interesantes con la cuenta básica o premium. Esas gestiones solo las sé yo (y las personas con las que interacciono, claro está…) pero es un trabajo que recomiendo encarecidamente si queremos sacar petróleo a esta red. Eso sí, no será visible ni figurará en nuestra actividad pero sí debiera figurar en nuestra estrategia global en esta red.

6.-Igual no hablamos solo desde nuestro perfil

Y hablamos desde grupos y/o página de empresa. Porque igual nuestro perfil en LinkedIn no es el único escaparate que tenemos para manifestarnos. Si tenemos una página de empresa habrá que dotarla de contenido. Y tal vez el día que demos contenido a esa página no procede que trabajemos desde nuestro perfil y viceversa.

Y con los grupos puede acontecer lo mismo. Tal vez entremos en grupos a leer informaciones interesantes, a interaccionar con esa información. Y si encima también tenemos algún grupo a nuestro cargo igual tenemos reservado algún día de la semana para generar contenido en ese foro.

Vamos, que podemos diversificar y no solo «hablar» desde nuestro perfil. Hay más altavoces en LinkedIn…

7.-Igual simplemente no nos apetece o no estamos de humor azul

Pues como séptima y última la más obvia. Y es que no hay que perder el norte de qué estamos hablando cuando nos referimos a LinkedIn. Es una red compuesta por profesionales, pero, ante todo, personas. Y como tales, habrá días, incluso semanas o más tiempo que no estemos de humor, que nuestra vida no gire en torno a este maravilloso mundo azul. Y será comprensible y no será necesario dar explicaciones de nuestro estado anímico. Faltaría más. Hay mundo fuera de LinkedIn y a veces (o muchas ) hay que dejarle prioridad. Así sea.

Siete magníficas razones para estar calladitos en LinkedIn, en silencio y sin armar ruido. Puede haber más y hasta mejores motivos. Y estaré encantado de que los aportéis y los comentemos aquí o incluso en LinkedIn. O nos quedamos en silencio. La opción es vuestra…

Gracias por estar ahí. Seguimos conectad@s…

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